1 abr. 2018

Poema N° 19



Dormiré
con una antorcha de canciones
hasta incendiarle la boca a los sueños. 
No quedará ni un duende
bajo los hongos
cantando un beso y una flor.
Abriré la auyama del misterio;
usaré las semillas para limpiarme la sangre;
comeré toda la miel de la selva.
Nadie tiene permiso de salir ni entrar.
Esparciré el terror en las calles de mis delirios
Si algo queda
tendrá tu nombre.

Poema N° 18




El silencio es un agujero blanco.
En el compás,
se mueve con sus largas patas de aire;
tiene vasijas de sol y pulgares opuestos.
Vive en el ritmo como los hongos en la bosta.
Simplemente está allí;
lo llaman clave, o punto,
depende donde haya sido cultivado.
Es una gran subestación,
una sombra de árbol donde guarecernos.
Por eso,
cuando suenan los metales,
la muerte calla.

6 mar. 2018

Poema N° 17



Giro, quince veces tres,
el recuerdo con un cigarro en la boca.
La gente se dejó crecer las paredes.
Hasta el piso le llegaban las botellas.
Nadie entra, nadie sale;
primero te comes un sapo.
No lo rellenas porque él tiene sus ideas.
Prende un disco de Pink Floyd.
Pinta las criaturas que salen de sus entrañas.
Saturno se come a Goya.
Mil años luz
y fe de vida.
Acaban de caer dos salones de clase sobre una escuela.
Estamos llenos de sangre.
Un perro se comió a Dios.

5 mar. 2018

Poema N° 16

Poema N° 16

Baja,
los manes están con las cestas de cruces.
Tomaron los sellos.
Nadie los vio salir por el ojo de una aguja.
En la montaña
pocos se ensuciaron las manos de golondrinas.
La sangre es su suerte.
Ellos creen que hay que comerse las vísceras primero.
El árbol no está azul.
Salió el formol adelante con un ahogado en los hombros.
Mira, nos fuimos.
Ebay es un papel en la lengua.
Y llegaron los demás desadaptados.
Pensamos diferente, porque yo soy el lenguaje;
me he roto las ideas.
Canto como un mono pero me traje la guitarra.
Dije cosas de las que no me arrepiento,
volver a nacer es un juicio muy intimo
entre las cosas que pueden suceder.
Salió el ritmo en la balsa,
se trajo dos de atol y cuatro cartas para jugar truco.
Los seres que habitan en mí sucedieron en una copa.
El hombre sentado es el que mata,
está sentado porque mira primero los pies,
entonces conoce los pasos de los otros hombres.
Cuenta los billetes en una posición de yopo.
Se pone al revés, tose y apuesta.
Le gusta estar cerca de la tierra lo cual es su elemento.
Conoce los rezos y el newaza.
Conoce el golpe del bambú y el color de la concha.
El hombre luna es el que sale a roer de noche;
dibuja personas que se ríen en las paredes
bebe y pregunta cómo no se le ocurrió antes;
Huele a sueños,
los colmillos suenan las tinajas de la percusión;
la visión está nublada con las enzimas de un ciego.
Nunca mira los colores a los ojos
por miedo a parecer inteligente.
Lo siento,
daba vueltas y desaparecía
y así hice.
Girar es también una forma de rezar.
El hombre vela es el que se mueve debajo del aire.
El caballo es un miembro obtuso que cae como un martillo.
Le interesan los libros para mantenerlos bajo fuego.
Es transparente;
puedes ver el mundo a través de su tinta.
Cambia de tono cuando cruje.
Dice ahó con el sable.
Cuelga de una hoja amarilla
a punto de romperse.
Pero la magia
la verdadera magia
es la forma de pasarle el cuchillo al cielo.

20 feb. 2018

Poema N° 15


Poema N° 15

Un trazo de serpiente;
                            el jaspe llega al mar.
La piedra dura se deshace con tiempo;
la piedra joven es arena,
no nace sino se fricciona contra otras;
vive y
muere prematura.
Viaja libre y no la detienen fácilmente las ramas de los árboles
porque sus uñas son afiladas,
entonces es mejor quedarnos así,
dijeron
y nadie les creyó.
Fue algo muy duro para todos.
El viento es una forma cuántica de la ola
o la ola misma que se detiene;
la gente no ha parado de irse;
el café se ha desatado;
todos se preguntan por la última situación donde sucedió lo mismo.
Un cambio.
Un arsenal de voces difícilmente entendibles.
No son de aquí,
me dije en silencio.

Respuesta


Yo no sé si el silencio
sea objetivo.

19 feb. 2018

Poema N° 14

Poema N° 14


Dulce veces tres;
así empezaba el silencio desagarrador en la sala;
tus manos de ciruela.
Ahora este manicomio de luces.
Me llamaste amor tan temprano que fue ayer;
no quise escuchar tus consejos.
En algún lugar estuvimos escritos.
Tus siete mitades guardaban una maleta;
poco a poco has sanado,
jengibre
le dijiste que están bien
pero no las consigo en ninguna parte
acaban de aparecer no más.
En la mañana todo es distinto;
más aire reunido sobre la ventana
es el invierno la lluvia;
las manos detrás de la bandeja donde hemos disparado,
la nube y los bits.
Te acercaste con tus palabras poliédricas
y tu sed de venganza
por haber nacido en este lodazal de abrazos.
Jamás miré tanto odio pegado del panteón
mientras estuve fuera de mi boca.
Caí y pronuncié unas palabras;
solo mis ojos se detuvieron frente a mis ojos.
El juicio de estar acabado de repente
los murciélagos
y no más país, no más guerra
ni palabra con baños de excremento.
No es aprender a pararte.
Hemos elevado nuestras oraciones;
ahora menos
lo mandaste a cancelar y transmutar.
La piel te arde sola como el dorso de las enciclopedias.
Esos animales también están aquí;
nos rodean a diario las colmenas de pájaros hambrientos.
Han regalado papelitos con frases
y se han ido
con la sangre de las arterias en un bodegón.
Ya no se puede beber tampoco
ni reír;
era la madrugada un punto en el infinito;
me voy a parar con mis dedos enterrados en la montaña.
Mírame de pie que estoy
sin ti
y me muevo bajo las canciones
como un gran arquitecto de nubes.
Lo expresé de esa forma,
lejos de los carbones encendidos de la infancia;
todo
en los cuadernos.