domingo, 25 de junio de 2017

Un lago sobre las nueces.
Nadie tiene el permiso de llamar a sus familias.
Todos con una pistola en la boca.
El revolver en las megáfonos
                                                        del corazón.
El lugar cercano explota con las alas puestas.
Se escucha un murmullo de gatillos.
Las hormigas se comen el último marsupial.
Deberían mirar sus rostros de placer...
Ya no viene nadie.
Quien debiera estar aquí, está siendo devorado.
Somos la intemperie;
las manos vencidas detrás del manicomio.